Entrevista con la fundación IPADE
Reflexiones sobre la cumbre de Durban
La cumbre de Durban se ha convertido en un espacio lleno de “intereses geoestratégicos” dónde los países emergentes como China e India reclaman espacio y tienen un poder que antes no tenían frente a las grandes potencias.
MIGUEL GRANDAL | MUNDO 12/12/2011 SÍGUENOS EN

A unos 10 km del meollo burocrático - institucional y en la misma ciudad de Durban se han reunido una serie de organizaciones sociales en la Universidad Tecnológica de Durban integrando el peoples´s spaces, entre ellas, representantes de la fundación IPADE, encargada de “analizar los vínculos entre norte y sur que afectan el desarrollo global”. En esta cumbre “alternativa” se lamentan de que haya tenido que improvisarse “en 12 horas de trabajo a destajo” soluciones a problemáticas que llevan discutiéndose durante años.
Celia barbero, portavoza de IPADE, no ve un buen augurio en el hecho de que se hayan dado “respuestas insuficientes y tardías” que que no tomarán su forma definitiva hasta el año2.020. Fecha limite para tener negociado el acuerdo global y al fin empezar una disminución progresiva de emisión de elementos contaminantes.
Estas decisiones se engloban en el nuevo acuerdo global para generar un marco emisión cooperativa que incluya a los países emergentes y a los desarrollados, a diferencia del protocolo de Kioto, que solo afectaba a algunos países perteneciente a este segundo grupo.
A EEUU, que no firmó el acuerdo originario, se le han unido una segunda lista de desertores de Kioto que abandonarán a partir del 31 de diciembre de 2012 su suscripción al tartado. Entre las ausencias más sonadas; Canadá, Japón y Rusia y es posible que digan adiós más países; “la Unión Europea es la única potencia que se mantiene firme” en su idea de exigir un marco global jurídicamente "vinculante" y no sólo legal sobre reducción de emisiones.
Intereses geoestratégicos
La realidad es que estas cumbres se están convirtiendo en un espacio lleno de “intereses geoestratégicos” ya que en ellas transversalmente se abordar temas que atañen “a los sistemas de producción y consumo” y a la explotación de “recursos básicos como el petróleo y el carbón”. China e India reclaman espacio y tienen un poder que antes no tenían frente a las grandes potencias.
En este contexto, el jefe de la delegación china, Xie Zhenhua, tras suscribirse al acuerdo en el último momento y con los delegados de algunos países ya ausentes, exige “sinceridad política por parte de los países desarrollados” y advierte sobre la "falta de voluntad para reducir las emisiones y transferir tecnología y fondos para apoyar a las naciones en desarrollo".
En este sentido, explica Barbero, “es interesante hablar de justicia climática”. En cierto modo, son comprensibles las quejas de los países emergentes; “China e india llevan cinco a diez años contaminando a gran escala, mientras que potencias como eeuu, europa o Australia llevan generando el monto de las emisiones mundiales de CO2 mucho tiempo atrás”. Si los países desarrollados transfirieran tecnología y fondos para un “desarrollo limpio” se podría ayudar a corregir en gran medida las desigualdades que plantea China.
“Hay que tener en cuenta que el índice de emisiones per cápita en china es mucho menor” si se tiene en cuenta que gran parte de su producción está dirigida al consumo del mercado occidental.
El negocio de la contaminación
La Unión Europea entiende que conceder a cada Estado Miembro una cantidad total de CO2 que pueden producir sus operadores. A las empresas se les asigna una cuota determinada de emisiones y se les otorga el derecho de comerciar con sus cuotas directamente entre ellas o a través de un agente, banco o cualquier otro intermediario.
Con estos intercambios de compraventa de emisiones se pretende incentivar a las empresas en el único idioma que manejan, el del dinero, pero en la práctica se está comportando como un mecanismo de especulación financiera más y “las empresas prefieren pagar para aumentar su cuota de emisiones que remodelar su infraestructura”, aclará Barbero.
Si a ellos no les preocupa… ¿Qué voy a hacer yo?
Celia barbero, desde la fundación IPADE, hace un llamamiento a los medios de comunicación y a la población en general, par que “no se caiga en el desaliento”. La activista entiende que el tratamiento informativo que se hace del cambio climático puede llevar a las personas a pensar que “si a los líderes no les preocupan y no hacen nada, qué voy a hacer yo”, pero la realidad es que “las bases sociales tienen que ponerse manos a la obra y generar hábitos de conducta en su día a día que contribuyan a la mejora del medio ambiente”. Estas son algunas de las sugerencias:
En lo relativo a la alimentación, una de las recomendaciones es “evitar consumir productos que se fabrican a miles de kilómetros de distancia y apostar por el consumo de productos nacionales y ecológicos”.
En materia de transporte, lo “ideal es combinar la bicicleta para distancias cortas y los medios públicos para medias y largas distancias”.
A la hora de comprar un electrodoméstico, “hacerlo según criterios de eficiencia energética”.
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